La libertad de prensa es central en los Estados Unidos, un asunto muy ilustrativo al respecto es el “caso Watergate”, reportaje periodístico que realizaron los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein para el Washington Post, el cual provocó la dimisión del entonces 0presidente de los Estados Unidos Richard Nixon, en el año de 1974.
Me viene a la mente cuando el director del Post, Ben Bradlee, les preguntó a los reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein quién era “Garganta Profunda”, su fuente principal. La respuesta fue, más o menos: “Ben, si tenemos que decirte quién es la fuente, entonces no podemos hacer este trabajo".
Bradlee no insistió. Confió en ellos. ¿Por qué? Porque proteger la fuente es el núcleo de la libertad de prensa. Si el reportero tiene que revelar su fuente al jefe, al gobierno o al juez, la fuente deja de hablar. Y sin fuentes, no hay investigación.
Esa fuente era Mark Felt, subdirector del FBI. No se supo públicamente hasta 2005. El reportaje del Post motivó la renuncia del entonces presidente Richard Nixon en 1974.
Lo anterior porque en la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum criticó al NYT por no revelar sus fuentes. Se preguntó: “¿Cómo puede haber una nota así en un periódico que se dice ser de los mejores del mundo?”. Abundó: “Ésa es la nota: ‘Me dijeron, hay personas que me están informando’. Bueno, el gobernador Durazo envió una carta diciendo que no era cierto…”.
Hasta el momento, el NYT no había dado respuesta a las palabras de la presidenta, ni respondido oficialmente al desmentido epistolar que le envió el gobernador Durazo.
Es pertinente recordar que una de las reglas básicas del periodismo es no revelar tus fuentes. En muchas ocasiones, es la única manera de llegar a la verdad. Un gran ejemplo: Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, utilizaron una fuente que llamaron Deep Throat (Garganta Profunda) en el caso Watergate, el cual como anteriormente lo dije, llevó a la dimisión del presidente de Estados Unidos.
La libertad de prensa en EE.UU. no protege al periódico: protege a la fuente que le habla al periódico. Cuando Ben Bradlee aceptó no saber quién era Garganta Profunda, no estaba protegiendo a Woodward. Estaba protegiendo el derecho de cualquier funcionario a denunciar corrupción sin terminar en la cárcel. Sin ese anonimato, Watergate habría quedado en rumor de pasillo.
Bradlee, en su calidad de director del Post, no insistió en saber quién era Garganta Profunda, porque la cultura de redacción lo impedía, no porque una ley se lo prohibiera. Si un fiscal hubiera citado a Woodward, él podría ir a la cárcel por desacato si se negaba. De hecho, pasó: la reportera Judith Miller estuvo 85 días presa en 2005 por no revelar su fuente.
En México 2026, Si un director de periódico le pregunta a su reportero la fuente, el reportero puede negarse. Y si un juez cita al reportero, el Art. 7º lo ampara. La SCJN ha dicho desde 2007, que el secreto profesional del periodista es parte del derecho a la información del público.
Cuando Ben Bradlee decidió no preguntarle a Woodward quién era Garganta Profunda, no estaba siendo ingenuo: estaba entendiendo que la libertad de prensa no protege al periódico, protege al tipo que se atreve a hablarle al periódico. Esa es la esencia de la Primera Enmienda. En México, el Artículo 7º dice textual que a un periodista no se le puede obligar a revelar su fuente. Es un blindaje constitucional que EE.UU. no tiene a nivel federal. Pero la libertad no vive en los artículos, vive en la calle. En Washington de 1972, guardar una fuente te podía costar un citatorio del gran jurado. En México de 2026, demasiadas veces te cuesta la vida. Por eso Watergate terminó con un presidente renunciando y con dos reporteros ganando el Pulitzer. Por eso en México tenemos una ley ejemplar y 163 periodistas asesinados en 24 años. La diferencia no es jurídica. Es de impunidad. Una redacción puede sobrevivir a un juez. No sobrevive a las balas. Y mientras el Estado no garantice que ejercer el Artículo 7º no sea una sentencia de muerte, nuestra Constitución seguirá siendo más valiente que nuestra realidad.
…Y sí presidenta con “a”, El NYT, así como el Washington Post son de los mejores periódicos del mundo.

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