El poeta Ramón López Velarde en su poema “La suave patria”, ya veía venir la tragedia que estaba latente con el petróleo, ahí está su pensamiento premonitorio cuando dice:“El Niño Dios te escrituró un establo Y los veneros de petróleo el diablo”.
Un ecocidio el derrame de crudo en el Golfo de México, sin lugar a dudas.
Mientras la presidenta con “a” informa que todavía no se tiene identificada a la empresa responsable del derrame petrolero en el Golfo de México, la mancha del hidrocarburo se sigue extendiendo con impactos severos en los ecosistemas y comunidades, según alertó Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas, quienes advirtieron que el daño al corredor arrecifal, permanece sin control y requiere intervención urgente del gobierno para reparar las afectaciones.




