Hay mucha tela de dónde cortar para comentar el dicho informe de actividades de Claudia Sheinbaum el pasado domingo; para muchos fue excepcional el mensaje, fuerte dicen otros, en lo personal me inclino más por la ambigüedad y las palabras que se le revierten a Claudia.
Quisiera comentar varios de los momentos del mensaje de Claudia, sin embargo, me enfocaré solamente en el tema del “injerencismo” al que le puso especial énfasis la presidenta con “a”.
En su “informe” del 31 de mayo 2026 en el Monumento a la Revolución, fue ahí porque la Coordinadora que agrupa a maestros, está ocupando las inmediaciones del Zócalo de la Ciudad de México; ahí Sheinbaum acusó directamente a Estados Unidos de “injerencia”, por la investigación del Departamento de Justicia contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y otros 9 funcionarios, aunque no dijo sus nombres. Concretamente afirmó:
“Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que sólo corresponden a los mexicanos, ya no hablamos de cooperación, estamos hablando de injerencia”.

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