Hace algunas semanas platicando con un gran amigo mío me comentaba que en tiempos de la Pandemia de Covid-19, tenía que hacer un viaje a Jerusalén acompañado de su familia, para esto se exigía el certificado de no padecer Covid, por lo que fueron a realizarse el examen a uno de los más prestigiados hospitales de la Ciudad de México, se hicieron totalmente los estudios pertinentes y les extendieron el certificado respectivo; fueron al aeropuerto Benito Juárez y tomaron el avión que los llevaría a Jerusalén…
Cuando llegaron a su destino empezaron con los síntomas de COVID 19 como son fiebre, tos, dolor de garganta, congestión nasal, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza, pérdida del gusto u olfato, náuseas, vómitos y diarrea; por fortuna mi amigo llevaba medicamentos que ya se utilizaban en contra del virus; de Jerusalén tenían que viajar a otro país y luego pudieron llegar nuevamente a México.
Si a mi amigo y a su familia los habían certificado en el prestigioso hospital, obvio es que contrajeron el virus al asistir a realizarse el estudio, porque valga la redundancia, la prueba que les hicieron indicaba que no habían contraído el virus…