Siempre he defendido la condición de los niños, principalmente los más inquietos, que sean tranquilizados por sus padres dándoles el teléfono celular, creo que hay muchas formas de hacerlos creativos, principalmente creándoles el hábito a la lectura y muchos más.
Me entero de la demanda en contra de META AI
No demanden a Meta, eduquemos en casa.
Esta semana comenzó en Oakland el juicio más importante contra Meta en su historia. 29 estados acusan a Facebook e Instagram de haber creado la epidemia de ansiedad en adolescentes. Piden 1.4 billones de dólares.
Yo no creo en esa versión. No creo que el gobierno pueda lavarse las manos culpando a una aplicación del problema que creamos en la sala de nuestra casa.
Seamos honestos: ¿quién le compró el celular de 8 mil pesos a un niño de 10 años? ¿Quién le puso datos ilimitados, le creó el correo mintiendo sobre su edad y luego lo dejó 6 horas encerrado en su cuarto, para "que no diera lata"? No fue Mark Zuckerberg.
Fuimos nosotros, los padres.
Meta, como cualquier empresa, quiere que uses su producto. Como lo quiere Netflix con el autoplay, YouTube con el siguiente video o el OXXO poniendo dulces en la caja.
Eso no es un delito, es un negocio.
Lo que sí es una decisión es dejar a un menor sin supervisión frente a ese negocio.
Decir que Meta diseñó el scroll infinito para hacer adictos a los niños, es olvidar que el scroll infinito lo detiene un padre en dos segundos: con contraseña, con límite de tiempo, con la herramienta de Supervisión Parental que existe desde 2022 y que casi nadie activa.
He revisado el Centro de Familia de Instagram. Ahí puedes ver cuánto tiempo pasa tu hijo, ponerle pausa de 10 pm a 7 am, bloquear palabras, recibir alertas. Es gratis. Pero exige algo que hoy cuesta más que cualquier aplicación: estar presente.
Si condenamos a Meta, ¿qué sigue? ¿Demandar a la marca de patines porque mi hijo se cayó por no ponerle casco? La responsabilidad no se puede tercerizar al Estado cada vez que fallamos en casa.
No defiendo a ciegas a una corporación.
Meta tiene que mejorar verificación de edad y filtros, y eso debe exigirse. Pero convertir a los padres en víctimas y a la plataforma en victimario, es una mentira cómoda que nos hace mucho daño.
Le enseña a nuestros hijos que nada es su culpa, que siempre hay una empresa a la que demandar.
El daño a niños no está en el algoritmo. Está en usar el celular como niñera.
Si queremos niños sanos, no necesitamos un fiscal en California.
Necesitamos padres que se atrevan a decir "no", a quitar el celular de la mesa y a aburrirse con sus hijos un rato.
Eso no lo hace ninguna demanda.
Son tiempos de asumir culpas y no buscar culpables de nuestra indiferencia.

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