La Paz, Méx- Uniformados con placa, al parecer con la anuencia del titular de la Policía municipal, Eduardo Batailleux salen todas las noches a esculcar y despojar de sus pertenencias a personas que transitan por las calles del centro histórico de este municipio.
Así lo externaron a este diario digital diversos testigos, y así fue comprobado por este reportero el pasado jueves a las 7:30 de la noche, cuando platicaba con una amiga en la calle Pensador Mexicano, a solo dos calles del palacio municipal.
De pronto apareció un convoy policiaco integrado por una veintena de elementos a bordo de tres patrullas tipo pick up, cuyos integrantes bajaron de manera violenta y ordenaron a los “sospechosos” poner las manos en la pared para un cacheo “de rutina”.
Quien esto escribe pidió una explicación o citar en qué cláusula del Bando Municipal o en qué artículo del Código Penal o de la Constitución Política está estipulado que la Policía preventiva puede realizar chequeos “de rutina” a las personas, solo por su apariencia, y de portar armas o drogas.
Los oficiales se rieron abiertamente y respondieron sin ambages: “A esto nos mandan, y cállate ya…”. Acto seguido, una mujer policía puso a la chica contra la pared y le arrebató el bolso de mano que portaba.
Cabe señalar que un sujeto ataviado con chaleco policiaco –supuestamente un influencer de nombre Pioki-, grababa la escena con una cámara de video profesional, indicando a su auditorio que estos rondines son muy efectivos en la localidad.
Al retirarse los oficiales, la chica que fue manoseada por la mujer policía escudriñó su bolso y descubrió que ya no estaban los dos billetes de 500 pesos que minutos antes este reportero le había entregado para hacer una compra emergente.
Personas de las inmediaciones señalaron que esta práctica policiaca es común en el centro histórico de La Paz, sobre todo los días de quincena, cuando los trabajadores regresan a sus hogares portando el fruto de su esfuerzo.
“A eso salen los policías. A robar a la gente trabajadora. Fíjense bien y verán que la venta de droga sigue aquí en la esquina, igual que los borrachos en las banquetas. Pero a esos no se los llevan, porque no tienen dinero qué quitarles.”, externaron varios entrevistados.
Y en efecto. A las 10 de la noche, sin ocultarse de nadie, una veintena de ebrios cantaban a todo volumen en la calle Hidalgo, a solo 200 metros de la presidencia, mientras que otros 10 hacían lo propio en la Av. Hombres Ilustres, donde además consumían estupefacientes.
Por si fuera poco, un tercer grupo gritaba en la Av. Centenario, casi esquina con Av. Morelos… Pero a ellos nadie los molestaba. La Policía no se mete con ellos.
Los afectados solicitaron la intervención de la alcaldesa Martha Guerrero Sanchez, para frenar estos robos y arbitrariedades que desprestigian a la corporación municipal.
Con información de Don EMO.

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