La tan mencionada “Doctrina Estrada” que utilizan los gobernantes para beneficio propio, tiene origen como principio fundamental de la política exterior de México, desde que fue establecida siendo secretario de Relaciones Exteriores Genaro Estrada Félix en 1930, el principio básico establece que México, mediante sus gobierno, o sea sus gobernantes, no se pronunciará públicamente sobre la legitimidad de un gobierno extranjero, lo que se contraponía a la costumbre de aquellos tiempos de reconocer formalmente a los gobiernos de otros países.
Este principio de la Doctrina Estrada busca preservar el respeto entre naciones y evitar que terceros dicten la legitimidad de gobiernos en crisis.
Recordando un poco el pasado inmediato, el pasado día 10 del mes de octubre del pasado año, en su conferencia mañanera a Claudia Sheinbaum la cuestionaron, en al menos dos ocasiones sobre la Premio Nobel María Corina Machado, pero en ninguna de ellas dio una respuesta detallada. Dijo: “Nosotros siempre hemos hablado de la soberanía y autodeterminación de los pueblos. No solamente por convicción, sino porque así lo establece la Constitución. Y me quedaría hasta ahí el comentario”.
En una segunda ocasión, Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre la opinión que tiene sobre María Corina Machado, tras haber ganado el Premio Nobel de la Paz, sin embargo, tras un breve silencio, la presidenta solo agregó la frase: “Sin comentarios”, para dar por finalizado el tema.
El respeto a la soberanía de los pueblos ha sido el lema que reiteró Claudia Sheinbaum, al expresarse sobre la situación de Venezuela durante el régimen de Nicolás Maduro.
Ahora en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en Barcelona, Claudia Sheinbaum sobre Cuba y su soberanía afirmó: “Vengo a recordar que México ha sabido sostener sus principios incluso en soledad, que alzó la voz contra el bloqueo a Cuba en 1962, cuando otros guardaron silencio, que hasta la fecha creemos, hablando de esa pequeña isla del Caribe, que ningún pueblo es pequeño, sino grande y estoico cuando defiende su soberanía y el derecho a la vida plena”.
En 1962 Claudia era una ciudadana común, ahora es la presidenta con “a” de México.
Y también hizo una propuesta concreta: Propuso “adoptar una declaración conjunta entre los países participantes, en contra de una posible intervención militar contra Cuba, en medio del cerco energético decretado por Trump”.
En fin, una vez más escuchamos posiciones diversas en cuanto a la interpretación de la Doctrina Estrada.
De acuerdo con lo que es la Doctrina Estrada, Mexico no debe calificar gobiernos ni debe meterse en sus asuntos internos; cada país decide su forma de gobierno, México solamente reconoce o no la existencia de relaciones diplomáticas, no la legitimidad del régimen, en palabras más claras, al singularizar a Cuba y calificarla como “estoica” y víctima de un “cerco energético decretado por Trump”, Claudia sí está haciendo un juicio de valor, está diciendo implícitamente: el gobierno cubano merece ser defendido y el gobierno de EUA está agrediendo. La Doctrina Estrada clásica habría guardado silencio sobre ambos y sólo mantenido relaciones con La Habana sin boletines.
México no debe opinar sobre la legitimidad de un gobierno extranjero, solamente debe mantener o retirar embajadores según sus intereses, sin decir si el régimen es bueno, malo, democrático o dictatorial

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