A don Jesús Reyes Heroles se le atribuye la iniciativa de reformas de 17 artículos que fue presentada el 6 de octubre de 1977, sin duda respondía a las condiciones violentas que se presentan en esos tiempos, la lucha social que se debatía en la clandestinidad por grupos antagónicos al gobierno en turno, había llevado a preparar reformas en las que aquella lucha se diera en el terreno institucional y de esta manera, dar espacios a esos grupos para que de manera abierta participaran en la vida política de México.
Los acontecimientos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y en 1971, en la avenida Rivera de San Cosme con los Halcones, obligaba a una recomposición política y para ello, se debería dar apertura a esos grupos radicales que cada día cobraban mayor notoriedad.
Aquella reforma es histórica porque abonó a una democracia más representativa, porque cambió la forma de elegir a los diputados: 300 por el principio de votación de mayoría relativa y 100 por el principio de representación proporcional, mediante circunscripciones plurinominales.
La figura plurinominal permitió que los nuevos partidos lograran tener presencia en los diferentes espacios de poder político, PRI mantuvo la hegemonía, pero la configuración política del Congreso de la Unión cambio.
En la L legislatura sólo había cuatro grupos parlamentarios: PRI, PAN, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana y el Partido Popular Socialista de México; en la LI Legislatura, se sumaron el Partido Comunista Mexicano, el Partido Socialista de los Trabajadores y el Partido Demócrata Mexicano, pero, con la reforma fue posible que, en años posteriores, otros partidos políticos tuvieran presencia, como tal es el caso del Revolucionario de los Trabajadores; el Socialdemócrata, los dos en 1982; y el Mexicano de los Trabajadores en 1985.
En diciembre de 1986 fue publicada en el Diario Oficial de la Federación una nueva reforma, con la que se incrementó de 100 a 200 el número de diputaciones plurinominales. El PRI siguió manteniendo la hegemonía hasta 1997, pero otros partidos siguieron teniendo representación dentro del Poder Legislativo. Los años pasaron, nuevas reformas político-electorales se aprobaron y el modelo democrático se fortaleció con una nueva conformación, dos partidos habían logrado los mejores resultados: el Partido Verde Ecologista de México y el Partido del Trabajo.
Ahora la presidenta Claudia Sheinbaum pretende una nueva reforma, los principales puntos comprenden mantener las 500 curules, todas elegidas mediante voto ciudadano. De ellas, 300 serán por mayoría relativa y 200 por representación proporcional, asignadas según el desempeño electoral de cada partido.
En el Senado, se contemplan 96 escaños: 64 por mayoría relativa y 32 por primera minoría.
La reforma busca disminuir en un 25% el costo total de las elecciones, reducir sueldos y bonos, eliminar duplicidades en funciones y disminuir el número de regidurías locales.
Durante las campañas, los tiempos oficiales se reducirán de 48 a 35 minutos diarios.
Los cómputos distritales comenzarán al cierre de la jornada electoral, eliminando el Programa de Resultados Electorales Preliminares el PREP.
Se vetará la posibilidad de heredar cargos o de que familiares directos ocupen puestos de elección popular.
A partir de 2030, ningún cargo de elección podrá renovarse de forma consecutiva.
Esta reforma ya debe estar en el senado y si bien tiene puntos congruentes hay mucha ambigüedad en otros, creo que el peor operador político para llevar a cabo la representación gubernamental, fue designar a Pablo Gómez, quien amenazando con abrir expedientes quiso obtener los votos para llevar a cabo la reforma; por otra parte, sin el Partido Verde y el Partido del Trabajo, esta reforma quedará solamente en buenas intenciones.
No pasará.

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