El poeta Ramón López Velarde en su poema “La suave patria”, ya veía venir la tragedia que estaba latente con el petróleo, ahí está su pensamiento premonitorio cuando dice:“El Niño Dios te escrituró un establo Y los veneros de petróleo el diablo”.
Un ecocidio el derrame de crudo en el Golfo de México, sin lugar a dudas.
Mientras la presidenta con “a” informa que todavía no se tiene identificada a la empresa responsable del derrame petrolero en el Golfo de México, la mancha del hidrocarburo se sigue extendiendo con impactos severos en los ecosistemas y comunidades, según alertó Greenpeace y otras organizaciones ambientalistas, quienes advirtieron que el daño al corredor arrecifal, permanece sin control y requiere intervención urgente del gobierno para reparar las afectaciones.
La organización ambientalista señaló que desde los primeros días de marzo, se han reportado manchas de chapopote en las costas de Tamiahua, Tuxpan y Cazones, en el norte de Veracruz, extendiéndose a lo largo de 630 kilómetros, casi toda la extensión del corredor arrecifal que se prolonga hasta Paraíso, en el estado de Tabasco.
De acuerdo con el comunicado de Greenpeace, en las últimas semanas se han acumulado reportes de playas contaminadas y especies afectadas, evidenciando un desastre ambiental de graves consecuencias.
No debemos olvidar que en días pasados se produjo un grave incidente en la inútil refinería Olmeca de Dos Bocas, en Tabasco, donde se tuvieron que lamentar la pérdida de vidas humanas
La empresa estatal Petróleos Mexicanos confirmó este domingo la detección de un nuevo derrame de hidrocarburos, en las inmediaciones de dicha refinería, con este hecho suman ya tres incidentes recientes relacionados con instalaciones o zonas vinculadas a la petrolera en menos de un mes, luego de un derrame previo en costas del Golfo de México y de un incendio ocurrido días atrás en el mismo complejo.
Volviendo al caso del derrame de petróleo en el Golfo de México, este se ha extendido a lo largo, como dijimos, de 630 kilómetros, desde Veracruz hasta Tabasco, dejando 51 sitios con presencia de chapopote, fauna y flora afectada, lo que configura un desastre ambiental con impacto en cientos de comunidades, según la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México.
De acuerdo con monitoreos comunitarios, se han encontrado al menos 7 tortugas marinas, 2 delfines, 2 manatíes y 1 pelícano afectados por hidrocarburos, la mayoría de ellos sin vida. Asimismo, se reportan daños en los manglares de la Laguna del Ostión, donde existen especies de mangle rojo, negro y blanco, así como fauna como el cangrejo azul, protegido por la NOM-059, aves migratorias y nutrias en ríos afluentes.
Estamos en México y seguramente los culpables brillarán por su ausencia protegidos por el mismo gobierno mexicano.
En fin, la tragedia del derrame de hidrocarburos en el Golfo de México es un desastre ambiental, que ha afectado a más de 40 localidades costeras en Veracruz y Tabasco, impactando a miles de personas y ecosistemas; comunidades pesqueras, indígenas y afrodescendientes que han suspendido sus actividades productivas, lo que ha generado pérdidas económicas significativas.
Las comunidades afectadas exigen justicia y reparación por los daños causados, mientras que organizaciones ambientalistas como Greenpeace y la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, están trabajando para proteger el medio ambiente y apoyar a las comunidades afectadas.
Lo que sucede en el Golfo de México y los estados colindantes, ha provocado en quienes de la pesca viven, padecen una situación crítica que requiere atención inmediata y acción sostenida, para proteger el medio ambiente y a las comunidades afectadas.
Alguien me comentó que el derrame de crudo podría haber sido provocado para distraer la atención de los graves problemas nacionales, no lo creo, pero los políticos son capaces de todo.
Como dijera el clásico: “No se hagan bolas”, Pemex es responsable de lo que sucede en el Golfo de México.

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