Andrés Manuel López Obrador fue priista en los años 70 y muchos de los que hoy se llenan la boca hablando de “la transformación” también lo fueron.
Otros tantos, priistas y panistas arrepentidos, saltaron al barco de Morena cuando olieron el poder.
Algunos ejemplos para refrescar la memoria:
AMLO, expriista.
Alejandro Murat, exgobernador priista de Oaxaca.
Layda Sansores, 30 años en el PRI.
Miguel Ángel Navarro, 29 años en el PRI.
Américo Villarreal, 33 años en el PRI.
Manuel Bartlett Díaz: el priista eterno que ahora viste de guinda 40 años en el PRI.
Lorena Cuéllar, 20 años en el PRI.
Miguel Ángel Yunes Márquez, expanista.
Guadalupe Morales, exmilitante del PAN.
Óscar Cantón Zetina, ex-PRI y ex-PRD antes de llegar a Morena.
Y así podríamos seguir con decenas más, Morena no es nueva política. Es el reciclaje más caro de la historia moderna.
El discurso del odio selectivo
Los que gritan “¡Fuera el PRI, fuera el PAN!” mientras aplauden a los mismos personajes, solo cambian de logo, no de cerebro.
Porque no puedes combatir la corrupción abrazando a los corruptos que ahora visten de guinda.
Reflexión final
No estás apoyando una revolución.
Estás apoyando el mismo sistema, con nuevo color y el mismo colmillo.
Morena no es el cambio.
Morena es el PRI y el PAN

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